“El sol invisible”, la creencia aún latente

Contenido

Caracas, 14 de octubre de 2016.- Durante siglos las etnias indígenas venezolanas han luchado por mantenerse vigentes a pesar de ser víctimas de distintos cambios como la imposición de una nueva religión tras la evangelización hecha por iglesias misioneras dejando a un lado sus creencias místicas.

El profesor, poeta y editor, Héctor Padrón, fue ganador en la categoría de ensayo del Premio de Literatura Stefania Mosca del año 2015, otorgado por la Alcaldía de Caracas con su obra “El Sol invisible” que estudia la complejidad y belleza de la sabiduría ancestral de los pueblos indígenas, específicamente el Pemón.

Los pemones se esparcen a lo largo del Parque Nacional Canaima, concentrándose en tres grupos bien definidos: Kumaragotos, Tarepanes y Arekunas. Pertenecen a los “Caribes” del Grupo Roraima. En la actualidad los indígenas se han enfrentado a la tecnología, que ha sido capaz de alterar las creencias y acciones de estas pequeñas poblaciones.

Para Padrón las culturas indígenas son ese astro que ha sido vetado, pero que sigue calentándonos. Aunque no lo veamos, su presencia está en cada uno de nosotros dándole vida a todos nuestros actos. Los aborígenes son ese Sol al que hay que darle paso para que termine el amanecer.

El autor describe en 140 páginas una amplia gama de reflexiones y análisis referente a mitos de la literatura y el lenguaje, esenciales para fortalecer nuestra identidad y consolidar el destino de la nación.

Este ensayo explica los cambios que han enfrentado dichas etnias al incorporarse a las dinámicas económicas y sociales que les eran ajenas. Pero sobre todo nos recuerda qué aspectos de estas culturas siguen vigentes como la musicalidad o las cosmovisiones originales que se compaginan con el relato y componen un acercamiento al mundo que ellos conocieron y que nosotros ignoramos cada vez más.

Los interesados en adquirir este título y toda la colección Stefania Mosca podrán comprarlo en la librería café Techo de la Ballena de la esquina Gradillas del Casco Central de Caracas.

Texto: Ariana Mendoza / Foto: Jacobo Méndez

Scroll to Top