Caracas, 28 de abril de 2017.- Al ritmo de las percusiones que fusionan instrumentos musicales como: tabores, maracas, trompetas, teclado, bajo y los caracoles la agrupación Teatro Negro de Barlovento, con la muestra Una sola voz se encargó de retumbar la tarima de la Plaza Diego Ibarra, como parte de la fiesta que conmemora las artes escénicas de Venezuela.
Una pieza compleja que mezcla la actuación, con la danza, el canto y las creencias propias del pueblo barloventeño, cuyas letras horran la fertilidad de sus suelos y la riqueza de su folklore, provenientes del continente africano. Esta puesta en escena está compuesta por un repertorio de danza tradicional y contemporánea, interpretada por actores, bailarines y cantantes entrelazadas con la expresión corporal.
Se le otorga el nombre de Una sola voz, ya que mezcla la música barloventeña con la africana, en honor a sus ancestros, con una recopilación producto de una investigación que realizó el equipo de Teatro Negro, por lo que el material que le ofrecieron a los citadinos resultó ser una producción compleja llena de sabor, y ritmos acelerados durante 12 canciones aproximadamente.
Los mensajes festivos que transmiten los repiques de sus tambores, son el lenguaje con los que esté pueblo lleno de color le gritan al mundo para dar a conocer su existencia. La primera canción fue una prosa lírica, repleta de fuerza y de pasión que hace un llamado a la tierra, a fin de fomentar la conciencia del cuidado por la misma, y para mover la fertilidad de la misma. Mientras que, el resto de sus cantos y danzas estaban destinadas a la alabanza, específicamente de Dios, con el firme propósito de pedir por la unión y la paz, así destacó Mabel Blanco, cantante de Una sola voz.
Para cerrar el espectáculo, los presentes pudieron subir a la tarima dispuesta en la ciudad teatral, para compartir y bailar junto a la junto a la agrupación, y así mostrar sus mejores movimientos de cintura.
Texto: Barrios Luna Yulexis / Fotos: Huber Villalobos



