Siglo Lauro revive cuerdas y sentimientos patrimoniales

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Caracas, 21 de mayo de 2017.- La música es poderosa, alcanza la intimidad de la mente y el corazón, se hace memorable gracias a la calidad espiritual de las sensaciones que evoca. Antonio Lauro, célebre maestro venezolano de la guitarra clásica, fue un mago creador de este tipo de música legendaria.                                                   

El centenario del natalicio de nuestro venerable instrumentalista es el instante ideal para homenajearlo a través de una serie de conciertos denominada Siglo Lauro. La mañana del pasado domingo 21 de mayo contó con una puesta en escena de más de 40 músicos pertenecientes a la Orquesta Filarmónica Nacional de Venezuela, acompañados por grandes valores de la guitarra contemporánea y la cálida observación de un público que colmó los asientos del Teatro Nacional.

El preámbulo estuvo protagonizado por Jonnathan El Barouki y la sofisticada ejecución de la pieza «Tientos de la noche imaginada», compuesta por el criollo Alfredo del Mónaco, quién también recibió de esta manera una conmemoración por la ilustre carrera que tuvo en vida como musicólogo y vanguardista de la electroacústica.

A continuación, la destreza interpretativa estuvo a cargo de Luis Quintero, guitarrista y docente quien reprodujo de manera magnífica el «Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta», tema creado por el mítico Joaquín Rodrigo, antigua joya de las cuerdas tricolores.

El maestro César Rico fue el responsable de cerrar la presentación y darle vida, una vez más, a una leyenda de nuestro país. Por supuesto, lo logró con la esperada ejecución del «Concierto N°1 para guitarra y orquesta», ideado por el recordado Antonio Lauro. Rico, se destacó cuando le regaló a todos los espectadores un solo que recibió una ovación memorable.

Todo esto bajo la batuta del director, Alfredo Rugeles con la supervisión del director titular de la orquesta, Luis Miguel González, quien al finalizar el evento declaró que «es agradable realizar este concierto un domingo por la mañana porque es una manera de despejar la mente y fortalecer la paz».

Texto: Ariana Mendoza / Foto: Jacobo Méndez.

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