Caracas 18 de junio de 2017.- Más allá de la regularidad artística de cada evento cultural presentado en el Teatro Municipal, hay ocasiones que prevalecen prolongadamente en el pensamiento de quienes las disfrutan debido a su singularidad calidad expresiva y sensorial. Día de Rusia, concierto conmemorativo interpretado por la Orquesta Filarmónica Nacional, es memorable por muchos motivos.
Antes de describir este magno encuentro es necesario explicar con antelación el contexto histórico que subyace en el 12 de junio de 1990, la sociedad soviética, a través del primer Congreso de diputados, toma la decisión de cambiar su estructura demográfica, política y económica con la Declaración de la Soberanía Nacional, constituyéndose así en un Estado Federativo renovado. Más tarde, dicha fecha sería considerada efeméride y se le denominaría Día de Rusia.
Ya en el inicio del concierto, este fue conquistado absolutamente por la virtuosa destreza de una joven de tan sólo 12 años, quien cautivo al público al regalar las mágicas interpretaciones de su violín. Cannelle González es un prodigio, fruto de la Academia Latinoamericana de Violín, para quien ejecutar las complejas composiciones de Tchaikovsky, Shostakóvich o Wieniawski, son tareas cotidianas.
Justamente, la obertura Festiva en La Mayor, Op.96, creada por el más representativo académico de la música rusa en el siglo XX, Dimitri Shostakóvich, fue la pieza que uso Cannelle para abrir. A continuación, se dio lugar al Concierto para violín y orquesta en Re Mayor Op.35, arreglo confeccionado por el mítico músico de decimonónico Piotr Tchaikovsky. Al terminar su ejecución, Cannelle fue calurosamente homenajeada por el público, dando paso al correspondiente intermedio.
Para concluir, Luis Miguel González, director artístico de la Orquesta Filarmónica Nacional, fue el responsable de la segunda parte de este concierto con la reconocida pieza Sinfonía N°6 en Si Menor, Op.74, también creada por Tchaikovsky, con la particularidad de ser su última obra y una de las más representativas, casi un réquiem para el mismo autor.
Con seguridad, esta fue la mejor manera de celebrar entre aplausos el Día de Rusia. Un gran evento que sorprende no sólo por su calidad sino también por su carácter gratuito.
Texto: Ariana Mendoza / Fotos: Jacobo Méndez.



