
A más de una década de su partida física, la figura de Stefanía Mosca (1957–2009) se consolida como uno de los pilares fundamentales de la literatura contemporánea venezolana. Su obra, que transitó con maestría entre el ensayo, la crónica y la narrativa, sigue siendo un referente ineludible para comprender la identidad cultural y política de la región.
Nacida en la capital venezolana, Mosca no solo destacó por su agudeza intelectual, sino también por su incansable labor en la gestión editorial, donde ejerció la presidencia de la Fundación Biblioteca Ayacucho. Su pluma, caracterizada por una mirada irónica, profunda y siempre humana, dejó títulos memorables como Jorge Luis Borges: utopía y realidad, Mi pequeño mundo y El Circo de Ferdinand.
Un homenaje que impulsa el futuro: El Premio Nacional Stefanía Mosca
Como una forma de honrar su memoria y dar continuidad a su visión integradora de la literatura, el Estado venezolano, a través de la Alcaldía de Caracas y Fundarte, instauró en el año 2010 el Premio Nacional de Literatura «Stefanía Mosca».
Este certamen, que se celebra anualmente en el marco de la Feria del Libro de Caracas, se ha convertido en uno de los galardones más prestigiosos del país, premiando la excelencia en cuatro categorías esenciales: Narrativa,Poesía,Crónica y Ensayo

»El premio no solo busca recordar el nombre de Stefanía, sino mantener vivo el espíritu crítico y la calidad estética que ella defendió durante toda su carrera», señala la presidenta de Fundarte Adry Mar Montilla , que año tras año recibe cientos de manuscritos de autores noveles y consagrados.
Un legado en constante renovación
El fallecimiento de Mosca en 2009 no detuvo su influencia. Por el contrario, la publicación constante de las obras ganadoras del premio que lleva su nombre ha permitido crear un catálogo de literatura nueva que dialoga directamente con los temas que a ella le apasionaban: la ciudad, el poder, la intimidad y la historia.
Stefanía Mosca creía en la escritura como una «aptitud de vida». Hoy, esa aptitud se multiplica en las manos de quienes, inspirados por su ejemplo, siguen apostando por la palabra escrita en Venezuela.
