
Así vivimos nuestro viernes social en el majestuoso Teatro Catia. No fue solo música, fue el encuentro de un barrio que lleva el ritmo en la sangre.

Entre pasos prohibidos, risas y el eco de los tambores, confirmamos que la cultura vive en cada esquina de nuestra ciudad.

¡Gracias a todos los que se acercaron a tirar sus mejores pasos!
