Caracas, 26 de septiembre de 2016.- Desde tempranas horas del pasado sábado, día en que dio inicio el tercer Concurso Nacional de Piano Rosario Marciano, jóvenes y niños de diversas partes del país se dieron cita para demostrar el talento que guardan sus prodigiosas manos al tocar el piano, dejando fascinado a todos los asistentes.

Acompañados de sus familiares, los talentosos jóvenes muy elegantes en presencia y comportamiento confesaron sentirse muy nerviosos en principio, y quien no lo estaría ante la altura de tal compromiso, pero esto no fue impedimento para que luego de una tierna reverencia tomaran su lugar junto al imponente piano, observándolo mientras dan un último suspiro y repasan mentalmente las notas, para luego dar rienda suelta a la soltura de sus dedos quienes se movían por el instrumento con tanta gracia como la música que hacían.

Era difícil determinar quiénes estaban más emocionados, si los familiares, el público asistente, los jueces o los niños, luego de cada ejecución resultaba muy difícil contener los aplausos, gesto que rompe con las estrictas normas protocolares de los concursos de piano, lo cierto es que todos nos apegamos a la norma y disfrutamos en silencio, dejando que el único sonido existente sea el de la música.

La encargada de dar inicio al recital fue la dulce Grecia Pérez, con tan solo diez años de edad y cinco tocando piano asegura que fue una experiencia inolvidable, estudia quinto grado y su primera experiencia con la música fue a través de un “pianito” que le regalaron, adicionalmente practica flamenco y le gusta la pintura, se visiona como una gran pianista y arquitecta. Grecia vino desde La Victoria con sus orgullos padres y profesor de piano.

Seguidamente subió al escenario el joven Jesús David Pérez, quien vino desde Maturín acompañado de su madre, con trece años de edad y estudiante de tercer año de bachillerato, inicio estudios musicales a los ocho años, expresa que el piano es un instrumento que le gusta mucho y cuando lo está tocando se siente muy bien, agradece a su madre y profesores por apoyarlo en todo momento, cuando crezca le gustaría ser pianista y director de orquesta.

Leonardo García fue el siguiente ejecutor, de catorce años de edad, vino desde Maracay acompañado de sus padres y profesor de piano, estudia música desde hace ocho años, en principio violín, pero luego se inclinó por el piano, expresa que al principio es muy difícil comprender la música, “es como estudiar otro idioma, pero cuando logras entenderla es muy hermoso”. Leonardo quiere ser médico y un reconocido pianista.

Caracas también tuvo su representante, Víctor Cárdenas, quien vino acompañado de su familia, tiene quince años de edad y cuatro tocando piano, confiesa su padre lo motivó a tocar algún instrumento, pero luego le gustó mucho y actualmente lo disfruta tanto como cualquier otra actividad, “me siento feliz cuando toco el piano, me inspiro bastante”. Víctor se visiona en el área de la ingeniería y no descarta dedicarse al piano de lleno.

Pequeños en edades pero grandes en talento, todos estos jóvenes son una clara muestra de trabajo y constancia, pues no solo con talento se puede brillar, estos nombres seguramente los estaremos escuchando en algún futuro cercano, por ahora dan pequeños pasos en un largo camino que les espera, el del éxito.
Texto: Albert Cañas / Fotos: Jacobo Méndez.


