Caracas, 22 de enero de 2017.- Al finalizar la tarde, justo cuando el reloj marcaba las 6:00 p.m. el gran telón rojo del Teatro Nacional concedió la vista al escenario, la tensión y espera por lo que se iban a encontrar era evidenciado en los rostros de los asistentes y con un peculiar chiste acerca de su peinado el personaje apareció ante ellos.
La gracia sobre su cabello era una pequeña pista para descubrir la vida de este personaje, un peluquero o también conocido como barbero, describió sus anécdotas desde pequeño, hasta contó cómo atendía a sus clientes, con una simple pregunta: ¿whisky o café?, de este modo servía a cada persona que entraba en su local.
Conoció a la mujer de sus sueños y la convirtió en el amor de su vida, entre ellos surgió una mágica historia, poco después su mayor deseo era convertirse en padre, y una fatal noticia la apartó de su anhelo, su esposa falleció de cáncer.

El sueño de ser papá, jamás lo apartó de su mente, tanto así que lo llevó a robar a una niña de cabellos rojizos, comentó su experiencia como padre, pero unos años después la arrebataron de sus brazos, y prefirió encerrarse en el baño de su casa y quitarse la vida.
Su ultima anécdota de vida, se centró en perseguir a esta niña, que para ese momento no era tan pequeña, más bien iba a la universidad, la saludo y nunca lo vio, su alma no fue ni al cielo y tampoco al infierno.
Así finalizó la pieza teatral, todo quedó a oscuras y los aplausos comenzaron a vibrar en todos los rincones del recinto, Juan Sasiaín, actor y creador de este monologo agradeció al público, intercambio varias palabras con ellos y dedicó una pieza musical.

Los asistentes lo felicitaron por su gran actuación y comentaron que su mensaje había llegado, “nunca se debe renunciar a los sueños”, fueron las palabras de una de las participantes.
Dedicó su historia principalmente a su padre, quien lo motivó a escribir esa pieza, y la ofrendo a todas aquellas abuelas que se quedaron sin abrazar a sus nietos en su país en el año 1976 hasta el 1983, producto de la dictadura militar.
“Una gran afeitada”, se convirtió en una obra para jugar con la imaginación, los asistentes pudieron reír y reflexionar a la vez. Con esta historia unipersonal arrancó el Circuito Teatral de Caracas, actividad promovida por la Alcaldía de Libertador, para el disfrute de todos sus ciudadanos.
Texto: Mary Ann Lovera / Fotos: Jacobo Méndez



