La voluptuosidad del lenguaje corporal reino sobre las tablas del Municipal

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Caracas, 06 de marzo de 2017.- El escenario del emblemático Teatro Municipal de Caracas fue espacio una vez más de una serie de eventos culturales de alta envergadura, concebidos por la Compañía Nacional de Danza, que sumergieron al público en un lenguaje artístico protagonizado por la magia de la cinética corporal.

La presentación estuvo dividida en tres actos totalmente independientes “Hermética”, “El Nombre del Padre” con la coreografía de Claudia Capriles y, más tarde “Pascua”, creación técnica de Miguel Issa. Dichas piezas desarrollaron temas de actualidad y controversiales.

Al abrir el telón de fino tejido áureo, el público halló a la primera representante del género femenino mientras se expresaba con pausados movimientos bajo una luz tenue y contrastada por una música vehemente. Pronto la energía estalló hasta alcanzar una dinámica apabullante con la vista del resto de compañeras, siendo hasta diez bailarinas, quienes dispusieron de su encanto magnético, para atraer al público. La mujer alberga una energía descollante que solo puede manifestarse a través del universal idioma corporal.

La coreógrafa de “Hermética”, Claudia Capriles, aseguro que su puesta en escena “gira en torno a los estereotipos contemporáneos de la feminidad subyugados en la sociedad de consumo hacia la producción en serie”. También afirmó que la representación es una búsqueda para romper los espacios y darle cabida a la exposición individual a través de pequeños solos o duetos de actrices que se separaban del seriado.

Justo después la enigmática danza fue sustituida por otra con el mismo tono, denominada “El Nombre del Padre”, encarnada por cuatro bailarines de cuerpos alélico. Su vestimenta escasa, los sonidos naturales que acompañaban en ocasiones a la música y el empleo de rocas reales sobre el escenario, inclinaba el pensamiento del espectador hacia una atmósfera primitiva. Esta danza albergó instantes de apremiados e íntimos movimientos, siempre asistidos de un correcto despliegue técnico.

Nuevamente, la ya mencionada creadora Claudia Capriles, confesó que esta pieza es un homenaje póstumo a su padre lo que la motivó a “explorar esa figura paterna, que muchas veces se encuentra ausente en la actualidad, para alcanzar a ese padre y conocer su capacidad de manifestar amor, orden, conocimiento y belleza”.

Por otra parte la creación de Miguel Issa. “Pascua”, expuso inicialmente a tres damas danzantes ubicadas en un ambiente festivo, cuyas acciones corporales reflejaban la añoranza, en unos casos, y la rivalidad, en otros. Apareció en escena un bailarín de mayor edad que fungía como metáfora del padre, recibido por las féminas con delicados cuidados. Finalmente, tres actores más haciendo un total de siete, llegaron elevar la energía hacia el jolgorio desenfrenado y la voluptuosidad, provocando así, las risas y el caluroso aplauso de los asistentes.

Para concebir a “Pascua” Miguel Issa se inspirò en “el mundo del Mediterraneo, sus rituales de iniciación, la convivencia de distintas religiones y las celebraciones familiares”. Desde el punto de vista técnico, Issa asegura que “el cuerpo es un método de expresión dramática. El cuerpo habla, el cuerpo transmite y si el cuerpo lo dice la palabra no es necesaria”.

Texto: Ariana Mendoza / Fotos: Jacobo Méndez.

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