Caracas, 23 de abril de 2017.- Me llamo Suleimán, una pieza escénica inspirada en la novela de Antonio Lozano, hizo presencia en la Sala Ríos Reyna del Teresa Carreño, con una presentación de 90 minutos que conmovió los corazones de cada uno de los espectadores. La interprete Mata Viera, quien es la encargada del monólogo, recorrió el escenario con pasión, profesionalismo y dedicación involucrándose pues en cada uno de los personajes que le tocaba emplear.
El montaje que trajo el Festival de Teatro de Caracas en su sexta edición “Vernos el sur”, cumplió con las expectativas, esta pieza teatral es una producción de España dirigida por Mario Vega, la cual transmite la realidad de una historia terrible que vive un joven adolescente de Malí durante su desplazamiento hasta Canarias, quien de forma repentina y consecutiva afronta mísera, dolor, tristeza y una gran variedad de sentimientos deprimentes. Con una dramática actuación llena de lágrima y conmoción, acompañada de una pantalla que reflejaba diferentes animaciones la compañía Unahoramenos tomó las tablas venezolanas para relatar una historia real.
El desierto, la esperanza y un sinfín de emociones se reflejaban en tal función. Un Dios que llenaba los corazones de quienes vivieron los momentos que inspiraron a la creación de tal obra y a la agrupación, era nombrado constantemente, sin figurarlo como el culpable de los hechos del entonces, sino más bien como el motivaba y esperanzaban a los vivientes. Suleimán Keita, así era el nombre del joven que aguantó tantos momentos de tragedia, la moderna música del África del compositor Keita Salif, era frecuente dentro del marco de la presentación escénica, las montañas, los asesinatos, los autobuses, el desierto; cada paso acompañaba Marta Viera en el escenario tras la experta iluminación
En la versión teatral los deseos permanentes de salir adelante, el desconsuelo de haber dejado un país y la familia, y la triste oscuridad que vivía el corazón de aquel joven fueron endosados en el público, tras un cumulo de relatos que narraron los motivos que motivaron a Suleimán a emprender tal huida.
La emigración, narrada por Isabel, quien era una compañera de clases, pretendió contribuir con el acercamiento entre quien recibe al emigrante y la quien sale del país llegando a una nación que no es suya. En la historia Suleimán y su amigo Musa, trabajan con la finalidad de conseguir dinero, con el compromiso de poder volver de vuelta a casa con estabilidad económica para ayudar a cada uno de sus familiares.
El recurso audiovisual incorporado en el montaje, se mantuvo desde el inicio hasta el fin, y fue así como se constituyó un monologo en una interpretación de dos actores (quien se mantenía en la pantalla) manejando así la función dramática mezclada con una difusión escénica. Razón que convierte tal montaje en una inspiración moderna y atractiva.
Finalmente, los aplausos retumbaron la sala Ríos Reyna, las personas complacidas, alegres y algunos con lágrimas reflexionaron acerca de los momentos dolorosos que viven quienes huyen de su país por razones externas, “me encantó sirvió para que pudiera entender que no es fácil para quienes se van de su país natal, lloré y recordé los cuentos de mi abuela, quien llegó a Venezuela desde España después de huir tras la guerra de Franco”, expresó Angélica Cáceres una espectadora que aseguró volver a ver la obra las veces que pueda.
Texto: Katherine Rodríguez / Fotos: Huber Villalobos



