
Cada una de estas encantadoras reinas representaba una parroquia del Distrito Capital, mostrando la diversidad y belleza de nuestra ciudad.

Deslumbraron con sus hermosos vestidos y su carisma en el escenario. Fue un espectáculo inolvidable que llenó de alegría a todos los presentes, demostrando una vez más que la cultura y la tradición son parte fundamental de nuestra identidad caraqueña.

¡Que viva la alegría y la diversión de nuestros carnavales!

