Los Artistas del silencio se pasearon en el FTC

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Caracas, 04 de junio de 2016.- Vicente Pereda es un hombre alto, de contextura delgada, con grandes y expresivos ojos, los cuales son su herramienta de trabajo. De personalidad tímida y actitud nerviosa frente a las cámaras, juega con la cabellera larga y negra, que hace juego con su vello facial, donde deja ver algunas canas con las que delata su vasta experiencia actoral.

Oriundo de Calabozo, estado Guárico, el artista egresado de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE), encontró su pasión a la tierna edad de 22 años, cuando tomó la decisión de iniciar en solitario su carrera en la pantomima. “Conocí la pantomima a través del maestro argentino, Oscar Figueroa; debo confesar que en seguida me enamoré”, son las palabras que recita Pereda para referirse al primer encuentro con su vocación.

En palabras concretas definió su arte como una disciplina corporal y gestual, de alta exigencia; por lo cual describió con detalle los pasos que siguió cuando decidió dedicarse a ser un Mimo. “Me dediqué a ver los trabajos de muchos mimos, desconocidos y otros conocidos por supuesto, como Marcel Marceau o Étienne Decroux, de los que aprendí mucho sobre técnica”.

Danza, actuación y pantomima, son los ámbitos que debe manejar un mimo para su espectáculo. Habiéndose incursionado en este mundo, un curioso e intrépido Vicente, decidió compilar varios trabajos y crear lo que él llamó “La Algarabía del silencio”, acto con el que recorrió países como Bolivia, Colombia y Honduras.

Como precursor del arte de la pantomima en Venezuela, se alió a otros compañeros que comparten su pasión, con los que formó lo que hoy día se conoce como “Escuela Latinoamericana de mimos y teatro corporal”, asociación que enlaza a expertos de la Pantomima en Venezuela y otras fronteras.

Enorgullecido de sus logros, pero con humildad intrínseca en sus palabras, expresó ser el autor de otros dos actos llamados “La algarabía del silencio, la conquista” y “La algarabía del silencio, el viaje”, que unidos a su primera creación, forman una interesante trilogía. Otro de sus logros es la obra “7 pecados capitales”, realizada para el fácil entendimiento del público infantil.

En el año 2009 llegó al grupo actoral 3AC, en el que llevó su propuesta de pantomímica y desarrolló la iniciativa “Mimos en escena”, uno de los pocos grupos de mímica en el país, el cual actualmente cuenta con 22 miembros. Su experiencia como mentor la definió como un reto, “trabajar la mímica en grupo es toda una vivencia, se suele trabajar individual, pero de este modo permite la retroalimentación; es una propuesta innovadora y diferente”.

Vicente Pereda viste de negro, con ropa y calzado cómodos, que le permiten tener agilidad a la hora de utilizar su cuerpo y expresión facial como medio de comunicación. Torna su cara de piel morena a blanca, con una agilidad envidiable en sus manos para aplicar la base de su maquillaje, prosigue colocando hábilmente en su rostro lo que define como el secreto de los mimos “Talco”.

Todo un experto en el acto de delinear sus ojos y realizar figuras alrededor de ellos, pone punto final al proceso de maquillaje con pintura rosa en sus mejillas, más “un tilín” en su nariz; así entra en personaje. Enamorado perdido de todo lo que ser mimo significa: el arte de crear vida sin palabras, tomar vivencias y plasmarlas contando historias donde el cuerpo protagoniza; Vicente Pereda cambió el modo de ver la vida cuando conoció su pasión “Mímica”.

Texto: María Teresa León. Fotos: Albert Cañas

 

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