
Ayer el Teatro Catia no solo fue un escenario, fue el punto de encuentro para abrazar a nuestras madres.

Vivimos una mañana inolvidable compartiendo una sesión de bailoterapia que nos recordó que la alegría es el mejor regalo.

Además del baile, quisimos dejar un detalle en sus manos como símbolo de nuestra admiración y cariño.

Gracias a cada mamá que nos acompañó por regalarnos su sonrisa.

¡Feliz día a las que siempre están!
